Él era un experto.

Que modestia tan poco generosa la tuya
que con tus ojos disfrazas el terror que siembras
y con tus palabras compites como un sabio religioso absurdo y fuera de lugar.

Protégete de tus deseos porque te va hacer falta
y despídete de mí entre omisiones y anécdotas como lo hiciste.

Eres el experto.

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